Luis Camnitzer (Alemania, 1937) nació en Lübeck, Alemania. Su familia de origen judío se refugió en Uruguay en el año 1939, huyendo del nazismo. Camnitzer tenía un año cuando llegó a Montevideo, por lo que sus raíces biográficas están en esta ciudad, donde estudió Bellas Artes. Luego volvió a Alemania con una beca para estudiar en la Academia de Munich, en 1957, donde durante un año profundizó los conocimientos que dieron pie a su formación artística, relacionada con la escultura y el grabado. El vuelco en su obra aconteció cuando se fue, gracias a otra beca, a vivir a Nueva York. Ahí se encontró con el auge del arte pop y los happenings. Camnitzer se enfrentó a sí mismo como artista y sobre su arte como grabador y reflexiona: “Soy artista que hace grabado, no un grabador que hace arte”[1]. Dicha reflexión le permitió entender que lo importante era lo que generaba más que cómo lo hacía. Tuvo entonces una crisis en su quehacer, lo que sin embargo le abrió las puertas hacia el desarrollo de un arte conceptual. Su camino como artista cambió radicalmente, no solamente por su propio desplazamiento del arte, sino porque además la dictadura uruguaya (1973-1985) le impidió volver a su país. Hay algo de Camnitzer que no nos deja indiferentes, y es que es imposible revisar su obra sin vincularla a su biografía.
El artista se destaca como uno de los máximos representantes del arte conceptual latinoamericano. Además, es teórico de arte y de educación, siendo líder en este campo. Su trabajo es político, irónico y al mismo tiempo muy sensible a las identidades de las historias latinoamericanas.
Actualmente Luis Camnitzer sigue trabajando, investigando, escribiendo y reflexionando sobre el lugar de la educación, tema que desarrolla en Montevideo, donde trabaja con la comunidad. Desde algunos años investiga a Simón Rodríguez, quien fuera tutor de Simón Bolívar, y Andrés Bello.






